Ediciones RyR

Marina Kabat: “La izquierda padece del síndrome 17 de octubre”

“Como no estuvieron en esa movilización, tienen miedo a que les digan gorilas si critican al peronismo”, asegura la historiadora, autora de “Perón Leaks”, un libro que presenta documentos secretos de 1943-1955

¿Cómo escribir un libro sobre un proceso del cual se cree saber mucho y, en realidad, se conoce tan poco?”, se pregunta la doctora en historia, docente de la UBA e investigadora del CONICET, Marina Kabat, en el prólogo de Perón Leaks, un libro apasionante, fruto de largos años de análisis de documentos desclasificados recientemente por el Archivo General de la Nación, más otros prácticamente inexplorados, sobre la Argentina de 1943-1955.

Sin prejuicios, y con rigor académico, la joven investigadora se adentró en 400 cajas de documentos recolectados por la Comisión Especial Investigadora (obviando las conclusiones del trabajo de esos funcionarios de la Revolución Libertadora), más otras 200 cajas de un fondo documental nuevo, que se llama “Secretaría Técnica de la Presidencia”, donde realizó hallazgos demoledores para muchos de sus colegas, que siguen cómodamente repitiendo el relato peronista original, y califican fácilmente de “gorilas” a los que se animan a cuestionarlo, aunque sea con documentación fehaciente.

Huelgas que no sabíamos que existían, represiones que no sabíamos que habían sucedido, ahora las conocemos“, asegura Kabat. Y precisa: “Perón directamente tenía en el INDEC un boletín diario secreto, donde contabilizaba huelgas, cantidad de obreros que participaban, películas que se entrenaban y los comentarios de la gente a la salida de la película, una información alucinante y con enorme detalle de la que nada se sabía”.

“Yo misma era condescendiente con el peronismo, porque vengo de una familia peronista, y milito en la izquierda desde chica. Pensaba que hubo alguna represión a los obreros y alguna cosa más. Por eso cuando ví las cajas que tenían que ver con la prensa no les dí bolilla al principio, porque tenía la misma visión que todos, que la censura empezó para reprimir a los medios oligárquicos, pero después comprobé que no era así, que los primeros medios que padecieron censura fueron los más ligados a las luchas obreras, los que denunciaban la represión a los trabajadores”, cuenta Kabat.Marina KavatMarina Kavat

Entre la cantidad de información que vuelca en Perón Leaks, hay un gran detalle de las tareas que realizaba la Sección Especial de la Subsecretaría de Prensa y Propaganda que dirigía Raúl Apold, y aparecen memos donde la CIDE (Coordinación de Información del Estado) que envía pedidos de campaña de desprestigio contra algún intelectual, algún medio, algún político opositor. “Nunca me hubiera imaginado que se utilizaban periodistas para ese tipo de tareas de inteligencia”, dice.

“En la izquierda se fue configurando lo que nosotros llamamos un síndrome 17 de octubre, el temor permanente a quedar aislados si se critica al peronismo, a ser tachado de gorila, a no repetir el ‘error’ (de no haber acompañado el ascenso de Perón en 1945)”, analiza la historiadora.

En su visión, “con ese temor permanente, la izquierda no puede superar al peronismo, porque no lo enfrenta. La izquierda repetidamente va a atrás del peronismo, con críticas parciales, a veces más firmes cuando el peronismo está en el poder, pero cuando sale del poder, como sucede ahora, la izquierda cede al discurso del peronismo, termina votando contra el desafuero de Julio De Vido y aceptan lavarle la cara al kirchnerismo, como ya sucedió en casos similares a lo largo de la historia”.

– ¿Vos creés que la izquierda se equivocó al acompañar a la Unión Democrática en la movilización del 19 de setiembre de 1945 y en las elecciones del 24 de febrero de 1946?

– La verdad, creo que no. El plan A de Perón era un gobierno de tipo dictatorial y fascista. Cuando la oposición se lo impide después de las movilizaciones tras la caída del Eje, cambia de plan. Estaba bien enfrentar a Perón, que era una dictadura muy dura, con asesinatos, con censura, era necesario combatir ese gobierno. La izquierda no debería haberse aliado con los partidos del orden y conservadores para las elecciones. Y como la izquierda después no encontró una agenda propia, terminó comprando el relato de que estuvo equivocada. Y eso la lleva a muchísimas limitaciones hasta el día de hoy. Acepta que la identidad de la clase obrera es peronista y ya no puede hacer su propio camino.

– ¿Por qué creés que el relato peronista es tan fuerte?

– Porque no se tiene la información ni se la analiza de frente. Yo no podría haber escrito este libro en los 60, porque no estaba la documentación disponible. De lo que estoy segura es de que ciertos errores de los 70 en cuanto a la caracterización del peronismo no hubieran sido posibles. Cierta sorpresa que hubo por lo que hizo Perón en los 70 no habría sucedido. Si se supiera lo que hoy se sabe, de los asesinatos, la represión, el uso de organizaciones parapoliciales, la creación de toda la estructura represiva moderna que se hizo durante el primer peronismo, no creo que la izquierda haya depositado ninguna confianza en el Perón de los 70.